martes, 26 de junio de 2018

John Oliver y el AMLO que no podría ser Donald Trump (pero que los detractores quieren ver)



A menudo buscamos noticias que no hayan sido originadas en nuestro propio contexto, buscando una validación de lo que pensamos. Si nos dicen que en México ganamos un premio, tal vez no lo aprobemos tanto. Es decir, en el cine -que es a lo que yo me dedico- si decimos que un director o una película ganó un Ariel, no tendrá gran validación o repercusión entre el público o la gente. En cambio, si Guillermo del Toro gana un Oscar, hasta La minerva de Guadalajara recibe a fans para celebrar. Sería materia de todo un ensayo aparte saber por qué preferimos las celebraciones ajenas a las propias, a diferencia por ejemplo de los gringos, a quienes poco les importa el extranjero.

Por otro lado, el actual orden informativo y la manera en que consumimos noticias y notas nos ha llevado a minimizar al máximo la cantidad de información con la que procesamos un evento, una opinión o un acto. Recuerdo que uno de los mayores papelones que le recordaron a Vicente Fox, presidente de México entre el 2000 y 20006, fue que "resolvería el problema de Chiapas en 15 minutos". Debo aclarar que yo para nada defendería a Vicente Fox, incluso lo aborrezco. Pero eso no fue lo que dijo. Lo que realmente dijo, es que él en 15 minutos se podía tomar la decisión de remover el ejército de Chiapas. Insisto que esto no debe verse como una defensa a Vicente Fox sino a lo que se declara y lo que se interpreta. En ese momento, los detractores de Vicente Fox insistieron en su locura, en que era un imbécil (probablemente sí lo sea, pero eso es arena de otro costal) y que era inconcebible la declaración. Declaración que nunca hizo con la acepción que muchos medios no solo quisieron, sino que obligaron a la mayoría de los mexicanos a aceptar. Finalmente, se cumplió la famosa técnica de Goebbels de la gran mentira. La opinión pública había sido conducida.

El pasado Domingo 24 de Junio, John Oliver, famoso comediante británico naturalizado estadounidense de la cadena televisiva HBO, hizo un reportaje en su semanal programa "Last week with John Oliver" en relación a las elecciones mexicanas. Es conveniente hacer una aclaración respecto al humor y la constante de John Oliver, pues si en algo se ha caracterizado es en ser un constante detractor y opositor a Donald Trump, burlándose de él prácticamente en cada programa que ha hecho desde que Donald Trump tomó posesión como presidente de Estados Unidos.

Varios medios de comunicación mexicanos atrayeron el reportaje, convirtiéndolo en nota. Sin embargo, así como los 15 minutos de Vicente Fox, un medio muy conocido como Milenio, lanza en un encabezado de nota: AMLO es como un Donald Trump mexicano: John Oliver. De la misma forma en que se escoge qué ver del mundo de manera tan reducida, la usuaria de Facebook Sandra Morales se enfrascó en una discusión tras una nota en el que Huffington Post hacía relación al reportaje de John Oliver. La usuaria dice en diferentes momentos de la discusión:

- No destacó a AMLO, de hecho le dijo el Donald Trump mexicano.
- Claro que le dice, he is a Mexican Donald Trump
- Hay que ver el video completo
- Claramente al final del video dice que es el Donald Trump mexicano, que ni sus asesores saben qué va a opinar ese día.
- Yo solo digo que si vas a reseñar algo, lo hagas objetivamente, sin manipular.
- "... el Hufftington Post trata de manipular el artículo, haciendo pensar que de AMLO no se burlan"
- "... no, empieza diciendo que se podría parecer a Bernie Sanders pero que en realidad es como un Trump mexicano, cómo les falta comprensión..."


Por las respuestas de Sandra Morales, podemos concluir que es no es seguidora de AMLO, pero que buscaba insistentemente hacer evidente que John Oliver no se burlaba de AMLO en su reportaje (lo hace de todos los presidenciables mexicanos). Para ello, insiste una y otra vez que John Oliver ha dicho que AMLO es como el Donald Trump mexicano. Y sí lo hace. Pero no concluye ahí.

La traducción al español de lo que John Oliver dice entre el minuto 14:39 y el 15:13 es la siguiente:

"Los objetivos de AMLO pueden ser claros, pero los detalles de cómo planea alcanzarlos son muy vagos. Sus oponentes lo han atacado de ser un “izquierdoso peligroso”, pero los periodistas que lo han cubierto dicen que es “difícil juzgar las cosas que dice basándose en las plataformas de sus políticas, ya que están siempre cambiando, a veces de un día para otro”. Y que a menudo hace “grandes promesas mientras sus propios consejeros se preguntan qué realmente quiso decir”, así que de esta forma, él más bien parece una reminiscencia de un Donald Trump mexicano… lo cual es una rara imagen para contrarrestar… como si fuera un Hitler ortodoxo o un ‘Jack Gandhi’. Los dos conceptos no encajan juntos." Así concluye John Oliver.

"Los dos conceptos no encajan juntos". La conclusión de este segmento es justamente esta. Que no encaja el concepto Mexicano con el concepto Donald Trump. Por eso, John Oliver sostiene con dos imágenes su argumento, imágenes que su equipo produjo: En la primera vemos a Adolf Hitler vestido como judío ortodoxo. En la segunda, vemos a Mahatma Gandhi en un cuerpo atlético, levantándose la camisa y presumiendo los músculos abdominales sin grasa.

Es decir, que la imagen es incongruente. Es decir que para John Oliver, no tiene sentido la imagen de un Donald Trump mexicano.

viernes, 15 de septiembre de 2017

La vida sin Mara

Hoy murió otra de tus hijas.
O tal vez ayer, o anteayer.
La verdad ya no recuerdo porque mueren tantas, casi a diario.

Hoy, como ayer o anteayer,
tampoco salí a la calle.
Era más fácil escribir algo,
un tuit, un dizque poema,
el principio insípido de una novela,
una queja que recibirá el apoyo de otros quejosos como yo.

Mañana morirá otra de tus hijas.
Y tres o cuatro o diez de tus de tus hijos,
también acomodados como maniquíes para el escaparate.

Mañana tampoco saldré a la calle.
Será más fácil escribir algo,
un tuit, un dizque poema

o el principio insípido de una novela.

domingo, 27 de agosto de 2017

Lo que pienso de la muerte


para Cristina y Héctor Bustamante


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La muerte tiene la mala costumbre de meterse a cualquier casa. No sabe tocar la puerta. O si la toca viene con un duplicado de la llave que nadie supimos quién se la dio. ¿Quién fue? - se preguntan entre hermanos, pero uno sirve el café y otra solo mueve lentamente la cabeza. La muerte se roba las cobijas porque no tiene respeto a los pies fríos. A veces no nos deja entrar para dar el último beso. Ocupa dos espacios en los sillones de la sala de espera y se toma el café caliente para dejarnos con el café frío. Nadie puede decirle que no. Nos hace escoger colores ridículos en las flores y vestirnos de negro aunque sea pleno verano. La muerte tiene todas las piezas del tablero y no le preocupa guardarse algunas para el final. Anda en coche, autobús o aviones supersónicos que cruzan el mundo en segundos. Viene de una aldea de África, pasa por una sala de hospital en México y se queda a dormir en alguno de los ríos que más le gustan. La muerte arrebata las plumas y los lápices con más frecuencia de lo que quisiéramos; nos empuja para que tomemos de la mano a quienes quedamos vivos, para cubrirlos con nuestros brazos y decirles con palabras rotas que ellos, como nosotros, todavía no están solos.  

sábado, 31 de diciembre de 2016

Lo que quedó sentado

Queda muy poco:
Solamente ese escritorio de madera que sigue acariciando el piso,
los rumores de las olas que están cerca, aunque no acostumbro ir a visitarlas.
A veces solo como pan con un poco de aceite,
o espero que el vaso de agua dure toda la mañana .

Más allá de esta habitación, está lo que quedó sentado:

Un príncipe se bajó del caballo,
una batalla en medio del campo terminó con casi todos,
y en invierno atestigüé miles de hojas secas a lo largo de un pasillo,
la pila de nombres de muertos se acumuló como revistas viejas,
las risas incómodas que a la mañana siguiente se olvidaron,
un chorro de agua que vino desde la alberca,
los labios escondidos bajo la mirada de la joven fotógrafa,
el silencio que queda cuando se rompe en dos una guitarra,
el clavicordio que afinaba un alemán desconocido,
los dedos de ella a lo largo del teclado,
las explicaciones que merecen el simple acto de mirar la luz,
el nacimiento de un volcán,
un nuevo continente,
los muros invisibles,
la puerta que se cerró
la piel de un recién nacido que calienta la mejilla.

Y al final,
confirmar que los milagros solamente suceden arriba de la cama.


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31 Diciembre, 2016

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Protestantes

He visto toros caer,
desangrarse.
Los escuché hasta el último mugido.

También vi árboles caer,
volverse papel.

Yo no dije nada.
Ellos protestaron.
Muchos iban en bicicleta.
Volvieron a casa.
Tomaron té orgánico.
Compartieron sus fotografías.

Pero nadie de ellos devolvió el agua de Cutzamala,
ni fueron a Camboya a protestar por las camisas que llevaban puestas.

domingo, 10 de julio de 2016

El mundo sigue blanco

El mundo sigue blanco...

El mundo sigue blanco,
las paredes y los pisos que sostienen esta casa,
las bancas de los parques,
las copas de los árboles,
el barandal que protege a los niños del lago.

Mi mano sigue blanca,
los dedos de mi mano,
los cartílagos,
las venas donde entraron las agujas,
también las uñas siguen blancas.

En cambio, el piano que dejaste,
ha oscurecido,
desde aquella noche de diciembre.

las teclas blancas se confunden con las negras,
las cuerdas enmohecieron

Ahora es verano
El sol ha quemado mis libros,
mi vida y el piano nos resumimos en estas cuatro paredes blancas,
en observar cómo la marea negra del tiempo nos cubre por completo

Y en cientos de hojas nos preguntamos, durante meses,
si por fin ya es hora de ir al aeropuerto

lunes, 2 de mayo de 2016

Los círculos viciosos

Ella no aprendió a preguntar "¿y tú?". Él creía que a ella no le importaba. Él se fue muy lejos. Ella lo olvidó. Años después, ella se casó con un hombre que nunca preguntaba ¿y tú? En terapia, ella se lamentó por haberse casado con alquien que no se preocupaba por ella. El terapeuta se aburría de ella. Terminada la consulta, el terapeuta viajó hasta su casa, a 30 kilómetros de la ciudad. En casa, su mujer le preguntaba cómo había sido su día y el respondía "bien" pero no preguntaba ¿y tú? Su mujer no se preocupaba, prefería mandar un mensaje a su amante, que sí le preguntaba ¿y tú? Su amante buscaba siempre preguntarlo, pero un día se olvidó de decirlo. El amante no recibió más mensajes, pero conoció a una arquitecta y a los pocos días se hicieron novios. Él le preguntó dónde querría vivir cuando anciana y ella respondió que en algún país como Islandia. La arquitecta iba a preguntar "¿y tú?", esperando que él dijera "yo también", pero él ya se había levantado por otra cerveza. Cuando volvió, la conversación había tomado otro camino y el mesero ya había traído la cuenta.