viernes, 15 de septiembre de 2017

La vida sin Mara

Hoy murió otra de tus hijas.
O tal vez ayer, o anteayer.
La verdad ya no recuerdo porque mueren tantas, casi a diario.

Hoy, como ayer o anteayer,
tampoco salí a la calle.
Era más fácil escribir algo,
un tuit, un dizque poema,
el principio insípido de una novela,
una queja que recibirá el apoyo de otros quejosos como yo.

Mañana morirá otra de tus hijas.
Y tres o cuatro o diez de tus de tus hijos,
también acomodados como maniquíes para el escaparate.

Mañana tampoco saldré a la calle.
Será más fácil escribir algo,
un tuit, un dizque poema

o el principio insípido de una novela.

domingo, 27 de agosto de 2017

Lo que pienso de la muerte


para Cristina y Héctor Bustamante


-->
La muerte tiene la mala costumbre de meterse a cualquier casa. No sabe tocar la puerta. O si la toca viene con un duplicado de la llave que nadie supimos quién se la dio. ¿Quién fue? - se preguntan entre hermanos, pero uno sirve el café y otra solo mueve lentamente la cabeza. La muerte se roba las cobijas porque no tiene respeto a los pies fríos. A veces no nos deja entrar para dar el último beso. Ocupa dos espacios en los sillones de la sala de espera y se toma el café caliente para dejarnos con el café frío. Nadie puede decirle que no. Nos hace escoger colores ridículos en las flores y vestirnos de negro aunque sea pleno verano. La muerte tiene todas las piezas del tablero y no le preocupa guardarse algunas para el final. Anda en coche, autobús o aviones supersónicos que cruzan el mundo en segundos. Viene de una aldea de África, pasa por una sala de hospital en México y se queda a dormir en alguno de los ríos que más le gustan. La muerte arrebata las plumas y los lápices con más frecuencia de lo que quisiéramos; nos empuja para que tomemos de la mano a quienes quedamos vivos, para cubrirlos con nuestros brazos y decirles con palabras rotas que ellos, como nosotros, todavía no están solos.  

sábado, 31 de diciembre de 2016

Lo que quedó sentado

Queda muy poco:
Solamente ese escritorio de madera que sigue acariciando el piso,
los rumores de las olas que están cerca, aunque no acostumbro ir a visitarlas.
A veces solo como pan con un poco de aceite,
o espero que el vaso de agua dure toda la mañana .

Más allá de esta habitación, está lo que quedó sentado:

Un príncipe se bajó del caballo,
una batalla en medio del campo terminó con casi todos,
y en invierno atestigüé miles de hojas secas a lo largo de un pasillo,
la pila de nombres de muertos se acumuló como revistas viejas,
las risas incómodas que a la mañana siguiente se olvidaron,
un chorro de agua que vino desde la alberca,
los labios escondidos bajo la mirada de la joven fotógrafa,
el silencio que queda cuando se rompe en dos una guitarra,
el clavicordio que afinaba un alemán desconocido,
los dedos de ella a lo largo del teclado,
las explicaciones que merecen el simple acto de mirar la luz,
el nacimiento de un volcán,
un nuevo continente,
los muros invisibles,
la puerta que se cerró
la piel de un recién nacido que calienta la mejilla.

Y al final,
confirmar que los milagros solamente suceden arriba de la cama.


-->
31 Diciembre, 2016

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Protestantes

He visto toros caer,
desangrarse.
Los escuché hasta el último mugido.

También vi árboles caer,
volverse papel.

Yo no dije nada.
Ellos protestaron.
Muchos iban en bicicleta.
Volvieron a casa.
Tomaron té orgánico.
Compartieron sus fotografías.

Pero nadie de ellos devolvió el agua de Cutzamala,
ni fueron a Camboya a protestar por las camisas que llevaban puestas.

domingo, 10 de julio de 2016

El mundo sigue blanco

El mundo sigue blanco...

El mundo sigue blanco,
las paredes y los pisos que sostienen esta casa,
las bancas de los parques,
las copas de los árboles,
el barandal que protege a los niños del lago.

Mi mano sigue blanca,
los dedos de mi mano,
los cartílagos,
las venas donde entraron las agujas,
también las uñas siguen blancas.

En cambio, el piano que dejaste,
ha oscurecido,
desde aquella noche de diciembre.

las teclas blancas se confunden con las negras,
las cuerdas enmohecieron

Ahora es verano
El sol ha quemado mis libros,
mi vida y el piano nos resumimos en estas cuatro paredes blancas,
en observar cómo la marea negra del tiempo nos cubre por completo

Y en cientos de hojas nos preguntamos, durante meses,
si por fin ya es hora de ir al aeropuerto

lunes, 2 de mayo de 2016

Los círculos viciosos

Ella no aprendió a preguntar "¿y tú?". Él creía que a ella no le importaba. Él se fue muy lejos. Ella lo olvidó. Años después, ella se casó con un hombre que nunca preguntaba ¿y tú? En terapia, ella se lamentó por haberse casado con alquien que no se preocupaba por ella. El terapeuta se aburría de ella. Terminada la consulta, el terapeuta viajó hasta su casa, a 30 kilómetros de la ciudad. En casa, su mujer le preguntaba cómo había sido su día y el respondía "bien" pero no preguntaba ¿y tú? Su mujer no se preocupaba, prefería mandar un mensaje a su amante, que sí le preguntaba ¿y tú? Su amante buscaba siempre preguntarlo, pero un día se olvidó de decirlo. El amante no recibió más mensajes, pero conoció a una arquitecta y a los pocos días se hicieron novios. Él le preguntó dónde querría vivir cuando anciana y ella respondió que en algún país como Islandia. La arquitecta iba a preguntar "¿y tú?", esperando que él dijera "yo también", pero él ya se había levantado por otra cerveza. Cuando volvió, la conversación había tomado otro camino y el mesero ya había traído la cuenta.

viernes, 8 de abril de 2016

Fantasma, 1

Regresó un fantasma. No tocó a la puerta, solo se asomó por la ventana, asegurándose que yo la viera. Creo que su cabello seguía siendo rubio. No supe qué hacer, así que busqué en mis cajones y abrí una de mis libretas viejas. Adentro estaban las instrucciones que escribí hace años, por si volvía. Cerré la libreta y corrí el cerrojo de la puerta. Volví a la cama e intenté cerrar los ojos.