Un optimista es un imbécil. Quien aplaude la sentencia, se apropia de la ideología, como un cristiano lo hace cuando otro menciona a Jesús en una sentencia. Como saludar con namasté. Defender el neoliberalismo o levantar la mano en señal nazi. Realmente no importa de dónde viene la aseveración. Al hacerla, se levanta la mano y se quedan otras abajo. Quienes levantan la mano están de acuerdo y, tribalmente, se convierten en amigos de inmediato. Porque es más importante seguir creyendo y mantenerlo hasta la muerte, que deponer el orgullo y decir: estaba equivocado. Al final, todos estamos equivocados, porque no hay verdades absolutas. Y creemos que son. ¿Qué sentido tendría, no creerlo? Dios no existe pero sí existe. Los optimistas son imbécilos pero son muy inteligentes. Los negros no deberían tener derechos pero sí los tienen. No debería existir la equidad de género pero sí debe existir. No hay derechos universales pero sí los hay. Y así. Sin embargo, hacernos viejos nos hace embudos. Ya no queremos escuchar diversas opiniones, porque estamos convencidos de nuestra ideología. De Jesucristo o de la imbecilidad de los optimistas. Y creemos que quienes piensan como nosotros refrendan esa ideología. Y entonces, creemos que estamos en lo correcto. Y entonces nos hacemos más viejos. Más nihilistas, más cristianos, más neoliberalistas, más racistas, más progresistas. Finalmente, más viejos.
sábado, 4 de mayo de 2019
jueves, 28 de marzo de 2019
¿Cómo recuperar el tiempo perdido?
Con la memoria, diría Proust. Pero qué memoria sería suficiente para volver a vivir esos segundos que solo Funes, en la historia de la humanidad, tuvo el gozo de vivir. O el gozo de volver a sufrir. Estaríamos volviendo a sentarnos en esa silla acolchonado que tanto le gustaba al abuelo. O volveríamos a oler las habas cociéndose y provocando, una vez más, las náuseas infantiles. La memoria seguiría desenvolviéndose, como un lento recorrido a lo largo del museo. ¿Volver a vivirlos o tal vez, simplemente, volver a sentarse frente a ese cuadro en donde estamos posando la familia feliz, un domingo por la tarde, frente al lago más emblemático de la historia de este país? Qué memoria sería suficiente para volver a urdir esos pensamientos que antecedieron a las frases más contundentes de nuestra vida. Sin un diario, sin un confidente que a su vez tuviera buena memoria, tendríamos que resignarnos a repasar esa hilación de palabras en burdos trazos que no harían ni la más mínima justicia de esos bellos pensamientos. Y qué memoria, finalmente, sería suficiente para guardar los olores de esa tarde veraniega, que olía a piel desnuda y helado de vainilla, a atardecer y señuelos del futuro que anunciaban el inevitable momento en el futuro en que sienta la necesidad de volver a recuperar este momento.
lunes, 10 de diciembre de 2018
Instrucciones para Diciembre
Instrucciones para Diciembre
Salir a dar la mano
guardarse la mano para otro saludo
recorrer el calendario como quien
repasa la infancia
Volver a contar los días
los kilos
los libros encimados
los libros encendidos
guardar una estrella de Belén en el bolsillo
Contar paso por paso
contar los parientes que nos quedan
hacer figuras con la cera porque la nieve es lejana
Pedir perdón
pedir una pizza
pedir una ambulancia
Contar paso por paso
contar los parientes que nos quedan
hacer figuras con la cera porque la nieve es lejana
Pedir perdón
pedir una pizza
pedir una ambulancia
martes, 26 de junio de 2018
John Oliver y el AMLO que no podría ser Donald Trump (pero que los detractores quieren ver)
A
menudo buscamos noticias que no hayan sido originadas en nuestro
propio contexto, buscando una validación de lo que pensamos. Si nos
dicen que en México ganamos un premio, tal vez no lo aprobemos
tanto. Es decir, en el cine -que es a lo que yo me dedico- si decimos
que un director o una película ganó un Ariel, no tendrá gran
validación o repercusión entre el público o la gente. En cambio,
si Guillermo del Toro gana un Oscar, hasta La minerva de Guadalajara
recibe a fans para celebrar. Sería materia de todo un ensayo aparte
saber por qué preferimos las celebraciones ajenas a las propias, a
diferencia por ejemplo de los gringos, a quienes poco les importa el
extranjero.
Por
otro lado, el actual orden informativo y la manera en que consumimos
noticias y notas nos ha llevado a minimizar al máximo la cantidad de
información con la que procesamos un evento, una opinión o un acto.
Recuerdo que uno de los mayores papelones que le recordaron a Vicente
Fox, presidente de México entre el 2000 y 20006, fue que "resolvería
el problema de Chiapas en 15 minutos". Debo aclarar que yo para
nada defendería a Vicente Fox, incluso lo aborrezco. Pero eso no fue
lo que dijo. Lo que realmente dijo, es que él en 15 minutos se podía
tomar la decisión de remover el ejército de Chiapas. Insisto que
esto no debe verse como una defensa a Vicente Fox sino a lo que se
declara y lo que se interpreta. En ese momento, los detractores de
Vicente Fox insistieron en su locura, en que era un imbécil
(probablemente sí lo sea, pero eso es arena de otro costal) y que
era inconcebible la declaración. Declaración que nunca hizo con la
acepción que muchos medios no solo quisieron, sino que obligaron a
la mayoría de los mexicanos a aceptar. Finalmente, se cumplió la
famosa técnica de Goebbels de la gran mentira. La opinión pública
había sido conducida.
El
pasado Domingo 24 de Junio, John Oliver, famoso comediante británico
naturalizado estadounidense de la cadena televisiva HBO, hizo un
reportaje en su semanal programa "Last week with John Oliver"
en relación a las elecciones mexicanas. Es conveniente hacer una
aclaración respecto al humor y la constante de John Oliver, pues si
en algo se ha caracterizado es en ser un constante detractor y
opositor a Donald Trump, burlándose de él prácticamente en cada
programa que ha hecho desde que Donald Trump tomó posesión como
presidente de Estados Unidos.
Varios
medios de comunicación mexicanos atrayeron el reportaje,
convirtiéndolo en nota. Sin embargo, así como los 15 minutos de
Vicente Fox, un medio muy conocido como Milenio, lanza en un
encabezado de nota: AMLO es como un Donald Trump mexicano: John
Oliver. De la misma forma en que
se escoge qué ver del mundo de manera tan reducida, la usuaria de
Facebook Sandra Morales se enfrascó en una discusión tras una nota
en el que Huffington Post hacía relación al reportaje de John
Oliver. La usuaria dice en diferentes momentos de la discusión:
-
No destacó a AMLO, de hecho le dijo el Donald Trump mexicano.
-
Claro que le dice, he is a Mexican Donald Trump
-
Hay que ver el video completo
-
Claramente al final del video dice que es el Donald Trump mexicano,
que ni sus asesores saben qué va a opinar ese día.
-
Yo solo digo que si vas a reseñar algo, lo hagas objetivamente, sin
manipular.
-
"... el Hufftington Post trata de manipular el artículo,
haciendo pensar que de AMLO no se burlan"
-
"... no, empieza diciendo que se podría parecer a Bernie
Sanders pero que en realidad es como un Trump mexicano, cómo les
falta comprensión..."
Por
las respuestas de Sandra Morales, podemos concluir que es no es
seguidora de AMLO, pero que buscaba insistentemente hacer evidente
que John Oliver no se burlaba de AMLO en su reportaje (lo hace de
todos los presidenciables mexicanos). Para ello, insiste una y otra
vez que John Oliver ha dicho que AMLO es como el Donald Trump
mexicano. Y sí lo hace. Pero no concluye ahí.
La
traducción al español de lo que John Oliver dice entre el minuto
14:39 y el 15:13 es la siguiente:
"Los
objetivos de AMLO pueden ser claros, pero los detalles de cómo
planea alcanzarlos son muy vagos. Sus oponentes lo han atacado de ser
un “izquierdoso peligroso”, pero los periodistas que lo han
cubierto dicen que es “difícil juzgar las cosas que dice basándose
en las plataformas de sus políticas, ya que están siempre
cambiando, a veces de un día para otro”. Y que a menudo hace
“grandes promesas mientras sus propios consejeros se preguntan qué
realmente quiso decir”, así que de esta forma, él más bien
parece una reminiscencia de un Donald Trump mexicano… lo cual es
una rara imagen para contrarrestar… como si fuera un Hitler
ortodoxo o un ‘Jack Gandhi’. Los dos conceptos no encajan
juntos." Así concluye John Oliver.
"Los
dos conceptos no encajan juntos". La conclusión de este
segmento es justamente esta. Que no encaja el concepto Mexicano con
el concepto Donald Trump. Por eso, John Oliver sostiene con dos
imágenes su argumento, imágenes que su equipo produjo: En la
primera vemos a Adolf Hitler vestido como judío ortodoxo. En la
segunda, vemos a Mahatma Gandhi en un cuerpo atlético, levantándose
la camisa y presumiendo los músculos abdominales sin grasa.
Es
decir, que la imagen es incongruente. Es decir que para John Oliver,
no tiene sentido la imagen de un Donald Trump mexicano.
viernes, 15 de septiembre de 2017
La vida sin Mara
Hoy murió otra de tus hijas.
O tal vez ayer, o anteayer.
La verdad ya no recuerdo porque mueren
tantas, casi a diario.
Hoy, como ayer o anteayer,
tampoco salí a la calle.
Era más fácil escribir algo,
un tuit, un dizque poema,
el principio insípido de una novela.
Mañana morirá otra de tus hijas.
Y dos o tres de tus hijos,
juntos acomodados como maniquíes en un escaparate.
Mañana tampoco saldré a la calle.
Será más fácil escribir algo,
un tuit, un dizque poema
-->
o el principio insípido de una novela.
sábado, 31 de diciembre de 2016
Lo que quedó sentado
Queda muy poco:
Solamente ese escritorio
de madera que sigue acariciando el piso,
los rumores de las olas
que están cerca, aunque no acostumbro ir a visitarlas.
A veces solo como pan con
un poco de aceite,
o espero que el vaso de
agua dure toda la mañana .
Más allá de esta
habitación, está lo que quedó sentado:
Un príncipe se bajó del
caballo,
una batalla en medio del
campo terminó con casi todos,
y en invierno atestigüé
miles de hojas secas a lo largo de un pasillo,
la pila de nombres de
muertos se acumuló como revistas viejas,
las risas incómodas que a
la mañana siguiente se olvidaron,
un chorro de agua que vino
desde la alberca,
los labios escondidos bajo
la mirada de la joven fotógrafa,
el silencio que queda
cuando se rompe en dos una guitarra,
el clavicordio que afinaba
un alemán desconocido,
los dedos de ella a lo largo del teclado,
los dedos de ella a lo largo del teclado,
las explicaciones que
merecen el simple acto de mirar la luz,
el nacimiento de un
volcán,
un nuevo continente,
los muros invisibles,
la puerta que se cerró
la piel de un recién
nacido que calienta la mejilla.
Y al final,
confirmar que los milagros
solamente suceden arriba de la cama.
-->
31 Diciembre, 2016
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Protestantes
He visto toros caer,
desangrarse.
Los escuché hasta el último mugido.
También vi árboles caer,
volverse papel.
Yo no dije nada.
Ellos protestaron.
Muchos iban en bicicleta.
Volvieron a casa.
Tomaron té orgánico.
Compartieron sus fotografías.
Pero nadie de ellos devolvió el agua de Cutzamala,
ni fueron a Camboya a protestar por las camisas que llevaban puestas.
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